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Tratamiento activo para recuperarse de una tendinitis

La tendinitis es una dolencia que padecen a menudo los deportistas y que habitualmente aparece de manera progresiva. Se trata de un deterioro y/o inflamación de un tendón (bandas de tejido conectivo a través de las que los músculos se unen al hueso). Puede surgir en cualquiera de los tendones, aunque se da más frecuentemente alrededor de los hombros, los codos, las muñecas, las rodillas y los tobillos. 

Debe tratarse lo antes posible, ya que “cuanto más tiempo tardas en detectar e iniciar el tratamiento, esta tendinitis puede estar mucho más cronificada y puede ser mucho más difícil revertir el proceso de deterioro que ha sufrido el tendón durante el tiempo que ha estado trabajando mal”, expone el doctor Jordi Marcos, especialista en medicina de la actividad física y del deporte y ecografista musculoesquelético de iMove Traumatología.

El proceso de recuperación puede ser cuestión de varias semanas o de meses, “cuanto más evolucionada esté la lesión, más lenta será la recuperación y más complicado será reintroducir la actividad deportiva sin molestias”, explica el doctor Marcos. Ahora bien, “la recuperación puede ser total cuanto antes se detecte el problema y más rápido identifiques cuáles son los factores que han propiciado la alteración de ese tendón, se corrijan esos factores y le des pautas para estabilizarlo y reconducirlo”, remarca. Ese diagnóstico en una etapa incipiente facilitará “reintroducir la actividad deportiva con menos riesgo de recaída”, añade.

Cómo se lleva a cabo el tratamiento de la tendinitis

El tratamiento para la tendinitis se basa en la reducción del dolor y la inflamación, y en la preservación de la movilidad y prevención de incapacidad y recurrencia. Para ello puede ser necesario el uso de antiinflamatorios en una fase aguda, para controlar la inflamación y el dolor que causa, y seguidamente un plan de fisioterapia personalizado, con el objetivo de estirar y fortalecer esa estructura tendinosa. “El tratamiento es bastante activo”, afirma el especialista en medicina de la actividad física y del deporte. “Antes cuando había una tendinitis se tendía a inmovilizar, pero esto provocaba más atrofia muscular. El tendón cuando se inmoviliza deja de hacer daño porque no lo mueves, pero el proceso de deterioro se acentúa más”. 

El objetivo del tratamiento de recuperación es reentrenar el tendón, “darle unas pautas de elasticidad, unas pautas de ejercicios, para ayudar a reeducar la estructura fibrilar, además podemos recurrir a tratamientos complementarios de fisioterapia o al uso de algunas técnicas guiadas por ecografía para mejorar la sintomatología y la efectividad del tratamiento”, detalla el doctor de iMove Traumatología

Además, es importante detectar qué factores han provocado que ese tendón trabaje mal, puede ser desde un gesto deportivo inadecuado, un calzado deportivo que no es el idóneo para la actividad deportiva que hace o un mal control de cargas de los entrenamientos, por citar algunos ejemplos. 

Es muy importante hablar con el paciente para “detectar todos los posibles factores externos que se deben corregir para intentar que el origen de la lesión quede controlado. Así trabajaremos con más precisión sobre el tendón de manera que cuando se vuelva a introducir la actividad deportiva no vuelva a producirse la misma lesión”, concluye el doctor Jordi Marcos.

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