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El esguince de tobillo, una lesión infravalorada

El esguince de tobillo constituye una de las lesiones más frecuentes del sistema musculoesquelético. “En España se producen, aproximadamente, 1,5 millones de torceduras de tobillo anuales”, expone el doctor Jordi Vega, especialista en cirugía ortopédica y traumatología de la Unidad de Pie y Tobillo de iMove Traumatología

El esguince de tobillo es una lesión que se produce cuando la articulación se dobla hacia bruscamente. Este movimiento puede provocar un desgarre parcial o total de los ligamentos que soportan el tobillo. Los ligamentos son tejidos que cruzan las articulaciones, conectan los huesos entre sí y les confieren estabilidad.

Los tres grados de un esguince de tobillo

Los esguinces de tobillo pueden ser de tres grados diferentes, en función de su gravedad:

En los esguinces de primer grado la lesión es menor, está afectada menos de la mitad del tejido del ligamento. “Se produce un pequeño hematoma en la parte lateral del tobillo y en estos casos lo que se hace es un tratamiento conservador”, explica el doctor Jordi Vega, especialista en cirugía ortopédica y traumatología del equipo iMove de la Clínica Mi Tres Torres.

En el esguince de segundo grado la lesión de los ligamentos “es más grave, el hematoma es mucho más importante e incluso puede implicar roturas parciales del ligamento”, afirma el doctor.

Por último, en los esguinces de grado tres “la rotura de los ligamentos es completa”, describe el experto de la Unidad de Pie y Tobillo de iMove. En este caso el hematoma es mucho más importante y el paciente presenta una “inestabilidad muy evidente en la articulación”, añade. Para estos casos, aunque se aplica también un tratamiento conservador, expone, “hay un porcentaje más importante de pacientes que no resuelven su problema y pueden requerir otro tipo de soluciones terapéuticas”.

Cómo es el tratamiento conservador del esguince de tobillo

El tratamiento conservador de un esguince de tobillo consta de tres puntos fundamentales que, según el doctor Vega, son: “Hacer reposo, aplicar hielo en la zona afectada e inmovilizar la articulación”.

El tiempo de inmovilización variará en función del grado de la lesión y de las características de cada paciente. Pasado ese período, se iniciarán las primeras sesiones de fisioterapia. “Esta rehabilitación incluye la carga progresiva de la extremidad en la superficie, la movilización activa y pasiva de la articulación, ejercicios de potenciación y ejercicios de propiocepción”, detalla el especialista en cirugía ortopédica y traumatología.

La propiocepción es la capacidad que tiene el cerebro de saber la posición exacta de todas las partes del cuerpo en cada momento. Los ejercicios de propiocepción son como una “reeducación de la articulación lesionada para que recupere su movilidad normal”, declara Enric Vila, fisioterapeuta especialista en extremidad inferior del equipo de iMove Fisio.

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